lunes, 28 de enero de 2008

El tesoro más grande del mundo


Ni en los mares del Sur, ni en el Caribe, ni en Perú. Que deje de buscar el Odissey. El mayor tesoro del mundo estaba en México en una caja de lata. Y no son doblones de a ocho, sino clichés de humildes fotografías. De la Guerra Civil española. De Robert Capa, su amada Gerda Taro y su compinche Chim Seymour. 68 años han estado ocultas, escondidas. Abrir esta mañana El Periódico de Cataluña, único diario mundial que junto a The New York Times ha tenido acceso al material original, ha sido una inyección de adrenalina. De golpe el negro lunes se convirtió en luminoso.

La historia no puede ser más sencilla: en 1940 las fotos llegan a México en 127 rollos guardados en tres cajas, en manos del general Francisco Javier Aguilar González, entonces diplomático en Francia. Allí hizo amistad con Capa, que le cedíó el material para protegerlo de los nazis. Muerto el general, su familia se vio con tres cajas de imágenes antiguas, de una guerra de Europa muy lejana. No supieron lo que hacer con ellas. Ni lo que valían. La cineasta Trisha Ziff localizó las cajas a través de los descendientes de Aguilar y les puso en contexto: tenían en sus manos un pedazo de la mejor fotografía, la memoria del corresponsal más grande del mundo y de los que estuvieron con él. El mes pasado los clichés llegaron finalmente al Centro Internacional de Fotografía de Midtown Manhattan, que fundó el hermano de Capa, Cornell. La propiedad de los negativos ya ha vuelto a la familia Capa, tras años de negociaciones con los herederos del general Aguilar, cuenta The New York Times. Mi André se murió en Indochina pensando que todo el esfuerzo gastado quedó en nada, que ese material se había perdido para siempre. Que los nazis lo habían quemado. Y ahora nos encontramos con la bendición de esta maleta mexicana que nadie conocía. Es como encontrar otra pirámide de Gizé, es como arrancar a la tierra otro cachito de los documentos del Mar Muerto, es como cazar al vuelo un verso perdido de Quevedo que anda rondando una librería descuidada de Madrid. Me importa un pimiento que me llaméis exagerada. Es Capa. Es Friedman. Y es Gerda. Con los amores una nunca puede ser objetiva. Nunca nunca nunca.

Os dejo un puñado de enlaces y, sobre todo, el correo y el teléfono que han dispuesto en El Periódico para tratar de encontrar a los protagonistas de las fotos de Capa en Barcelona. Ya que nunca le pusimos nombre a la pareja de milicianos que se come con los ojos en plenas Ramblas ni a la niña triste que descansa sobre su maleta antes de cruzar a Francia, a ver si identificamos al niño de más arriba. Sería el colmo ya...

CORREO ELECTRÓNICO: online@elperiodico.com
TELÉFONO: 93 484 37 58






5 comentarios:

Marisa dijo...

En las webs de El País y El Mundo hay vídeos que os pueden interesar. Pero vamos, que no es pa tanto, dios con la vena fetichista de la Rengelis... Pa que querías tú a Capa, pa que te lo mataran con 40 años, pa llorar... Anda ya. Por cierto, de quién era el libro sobre Gerda Taro del que me hablaste la última vez? Merece la pena?

Kacho dijo...

Para muchos, hoy, la noticia del siglo (permítanme la exageración).

Toñi dijo...

La pena es que no está la del miliciano, para saber si fue un montaje o no. Es lo que hoy dice´Público pero... a que existe esa secuencia? a que yo la he visto en los libros? a que no estoy de remate ni veo doble?

Isabel dijo...

El País se acuerda hoy del señor que logró conservar tanto material. Un buen añadido. el muchacho se llamaba Emérico Chiki Weisz.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Capa/hombre/maletin/elpepucul/20080129elpepicul_6/Tes

Herblay dijo...

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=478522&idseccio_PK=1026

El Periódico está que se sale... la Pasionaria retratada por Capa