El baluarte de San Gervasio

El primer lunes de abril de 1625, en la aldea de Meung, comenzaba la historia de amistad más intensa que han visto los siglos: la de Athos, Porthos, Aramis y D' Artagnan. Con el mismo espíritu que alentó a los cuatro magníficos abre hoy esta humilde posada al borde del camino. Para que los míos (y los invitados) se acerquen a compartir la vida. Que Dios o el Diablo os guarde...

miércoles 11 de noviembre de 2009

Cinco años sin el Rais

Cinco años sin Yasser Arafat. Cinco años sin cabeza en la Autoridad Nacional Palestina. Se murió cuando debía, de madrugada, con lo que nos evitó cambios de páginas y llamadas a la rotativa. Dicen los palestinos que lo envenenó Israel. Los israelíes sostienen que se envenenó solito de malo que era. Arafat no fue un ángel, sino un terrorista que supo dejar el fusil ("No permitan que esta rama de olivo caiga de mi mano", dijo en la ONU). Mató y ordenó matar, aunque ahora se le perdona todo: los asesinatos, el nepotismo y la corrupción de su época de paz. Esas cosas que, como dice Rosa Montero, se concentraban en su mirada para convertirlo en el tipo más repulsivo al que nunca interrogó ("Es un ser tirano con maneras de dictador", insiste en cada entrevista). Todo eso es cierto. Pero Arafat también fue el salvador de una causa que languidecía en el exilio de Jordania o Egipto, fue la voz de una reivindicación callada, fue el rostro de la firmeza de un pueblo expoliado. Tampoco el hoy maravilloso Isaac Rabin fue un santo. También él, mártir muerto por un fanático, tuvo su pasado (aunque a aquello se le llame resistencia). Ambos, con Hussein de Jordania, con Bill Clinton, con Hosni Mubarak, supieron ver que el futuro pasaba por alguna cesión menor en comparación con el logro por venir: la estabilidad en una zona bañada en sangre desde que el mundo es mundo. Arafat fue el que dio un paso hacia los acuerdos, y también el que alentó la Segunda Intifada y los atentados a partir de 2001. Fue él quien pagó las consecuencias: tres años encerrado en la Mukata, aguantando que las tropas israelíes bombardearan su propia casa, la de un presidente internacionalmente reconocido, mientras hablaba por teléfono con Moratinos. Ni el más mínimo respeto como dirigente, hasta el punto de que casi de milagro dejaron que se lo llevaran a París para morir. Arafat fue más, fue un líder; Abbas no pasa de presidente y ahora, encima, no quiere ni la reelección. ¿Qué va a hacer la ANP? ¿Hacia dónde camina? ¿Ha perdido en estos cinco años todo lo ganado? ¿Ha dejado de ser el interlocutor para la paz? Dicen las crónicas que puede avecinarse una Tercera Intifada, a tenor de los enfrentamientos de las últimas semanas en Jerusalén Este. Dicen que esa Tercera Intifada puede darse entre hermanos, entre palestinos, entre las facciones de la ANP y Hamás. Mientras, Hillary Clinton juega a la diplomacia y lo mismo da la razón a Israel con su política de asentamientos que se la quita. Un paso adelante, un paso atrás. En ese escenario, descabezados y sin ganas de avanzar, el gran Obama se erige como salvador del conflicto. Pero ya no hay con quien hablar. Los líderes se mueren y sus gentes viven en tensión. Ya no hay rais, y sigue sin haber estado palestino. Igual lo ven nuestros nietos, si no se matan antes entre ellos y ya no hay pueblo al que dar tierra.

P.D.: Una estudiante pasa junto a una pared con un graffiti del desaparecido presidente palestino, Yaser Arafat, en Gaza, en la franja de Gaza, hoy miércoles 11 de noviembre, día en el que se conmemora el quinto aniversario de su muerte. EFE/MOHAMMED SABER.-

lunes 9 de noviembre de 2009

Celda 211

Hay que verla. Por Tosar y por Ammann y por Resines. Por la historia tremenda que se inventa nuestro compañero de ABC Paco Pérez Gandul. Qué descubrimiento. Qué buena tarde de sábado.

Deudas pendientes

20 años sin Muro de Berlín. Hoy la prensa regala especiales maravillosos (os dejo sólo el de RTVE, pero en cada diario tenéis maravillosas crónicas), y recuerda también los otros muros que aún están por caer (el de Palestina, siempre Palestina, el de México). Demasiado por hacer, demasiado poco que celebrar.

P.D.: JERUSALÉN (PALESTINA), 08/11/09.- Veinte años después de la caída del muro de Berlín, los palestinos han lanzado la campaña "Unidos Contra el Apartheid" con la esperanza de que la barrera que construye Israel en la Cisjordania ocupada sea la próxima en caer. En la imagen, momento en el que varios activistas derribaron, la pasada semana, parte del muro israelí en Cisjordania. EFE/ Stop the Wall / Ahmad Mesleh

jueves 5 de noviembre de 2009

Conmoción total

La edición en papel de La Opinión de Granada publicará mañana su último número. El periódico continuará adelante en su versión digital

L.O. La edición en papel del diario La Opinión de Granada publicará mañana su último número, aunque continuará adelante como edición digital en Internet. El cierre afectará a 45 de profesionales. La plantilla de la edición de papel del diario ha sabido esta tarde que el de mañana será el último número del rotativo, que lleva seis años en activo en la provincia.Los trabajadores, que no conocían la noticia hasta hoy, según informaron desde el periódico, realizarán una concentración a las puertas de la sede de La Opinión a las 20,30 horas, a la que está previsto que acudan periodistas de otros medios, en apoyo a sus compañeros.La Opinión de Granada pertenece al grupo Editorial Prensa Ibérica.
Todo el ánimo a Charo Valenzuela y a los suyos... Qué desastre.

lunes 2 de noviembre de 2009

La verdad del ministro de Franco

El señor Alberto Martín-Artajo, ministro de Francisco Franco (al que no le hace falta link alguno), estaba dando un discurso ante un auditorio (cualquiera vale) cuando comenzó a vanagloriarse de las obras del generalísimo. "Hemos hecho un pantano en nosedonde, y otro más por nosecual monte, y otro más en la cuenca del río equis...". Un paisano lo interrumpe y le dice: "Perdone, pero yo he pasado por nosedonde y allí no hay pantano". Respuesta del ministro: "Viaje usted menos y lea más periódicos".
Enorme anécdota de aquellos tiempos rescatada por mi padre hace diez minutos.

sábado 31 de octubre de 2009

Subcity

People say it doesn't exist 'Cause no one would like to admit That there is a city underground Where people live everyday Off the waste and decay Off the discards of their fellow man Here in subcity life is hard We can't receive any government relief Won't you please, please give Mr. President my honest regards For disregarding me They say there's too much crime in these city streets My sentiments exactly Government and big business hold the purse strings When I worked I worked in the factories I'm at the mercy of the world I guess I'm lucky to be alive They say we've fallen through the cracks They say the system works But we won't let it Help I guess they never stop to think We might not just want handouts But a way to make an honest living Living this ain't living What did I do deserve this Had my trust in god Worked everyday of my life Thought I had some guarantees That's what I thought At least that's what I thought Last night I had another restless sleep Wondering what tomorrow might bring Last night I dreamed A cold blue light was shining down on me I screamed myself awake Thought I must be dying Thought I must be dying...

P.D.: Para Amalia y Carmelo, voluntarios que se patean Sevilla para intentar cuidar al río de gente que hay debajo del puente del río.

Ay, el tiempo...

Cómo pesan los años de golpe al ver la portada de hoy de El País. Mijaíl Gorbachov, Helmut Kohl, George Bush senior. Tres líderes de un mundo que no existe, que se hundió con el muro de Berlín hace 20 años. Nueve años tenía entonces. Ellos copaban los informativos que me bebía con los pies sobre el brazo del sillón, escorado en un pabellón de cuartel minúsculo para seis personas, al lado de un padre que no apartaba los ojos del Telediario. Entonces sólo me quedé con las abuelillas llorando a cada lado del hormigón, con los colores que rompían el gris opresor. Hoy sé lo que pasó, hoy me cuesta asumir los cambios del mundo en este tiempo. Estoy tan desconcertada como Wallander en su última entrega. No sé cuáles son los buenos y los malos. Sólo que somos distintos. Más viejos. Pero igual de ignorantes.

jueves 29 de octubre de 2009

Alfacar

La suerte de nuestro oficio es que, a veces, nos permite estar en lugares que son un regalo más que un escenario de trabajo. No es cuestión de "tocar la Historia", como decía ayer una compañera de Canal Sur, pero pisar el umbral de las fosas de Alfacar (Granada) en las que se cree que yace Federico García Lorca (con cinco fusilados más) supera la sensación rutinaria de cubrir una noticia. A un metro de donde pasas hay muerte, hay cuerpos que un día tuvieron vida, hay recuerdos pisoteados de familias que ahora buscan una reparación en forma de losa, de lápida. Duele la frivolidad con que nos enfrentamos a un enterramiento, por más que tenga apariencia de parque en calma, y el ansia y la expectación que provoca una muerte entre las 180.000 que, como mínimo, dejó la guerra del 36. Todos entramos en esa dinámica, porque llama el ansia de desvelar un secreto guardado durante 73 años, porque entendemos que dar con Lorca es una asignatura pendiente en el mundo entero, como demostraba la presencia en Alfacar de compañeros de Associated Press, France Press, The Times o el Frankfurter Allgemeine. Pero luego, al regresar, al reflexionar, me pareció que toda la emoción contenida en ese momento, toda la trascendencia, se murió en una guardia demasiado distendida. Quizá hubiera sido preferible un silencio como el que se vivía unos kilómetros más allá, en Víznar, el otro lugar que algunos expertos señalan como fosa de Lorca y los demás. Creo que, más que por frivolidad, la culpa de todo está en la imposibilidad de tomar conciencia de lo que supuso una guerra civil, en la extrañeza que supone imaginar esa ladera cubierta de muertos, ahora que en la zona proliferan los chalés, el color, la paz de fin de semana. Las nuevas generaciones no podemos ni intuir aquello, pensar que España entera era una fosa hace 73 años. Espanta sólo pensarlo. Por eso nos concentramos en la mediática espera. Todos lo hicimos. Aunque hoy el regusto que quede sea un poco amargo.

P.D.: Os dejo a la versión lorquiana de Ana Belén.-

domingo 25 de octubre de 2009

Rovira

Leo en el blog del Bit Errante (que está precioso tras una manita de pintura) que Álex Rovira tiene nuevo libro. La suya es una de esas voces que se cuelan desde hace años, tranquilas y suaves, en La Ventana. Un clásico a la hora de poner sentido cómun, al hablar de economía humana, de responsabilidad empresarial, de justicia. Ahora que sabemos que, además, es lector de Lledó, más lo queremos. Un buen tipo, con buenas ideas. Ideal para tiempos complejos y maniqueos como los que vivimos. Os dejo un párrafo de su carta de presentación:
"Me niego a renunciar a la utopía. Creo que hoy, más que nunca, son necesarios los idealistas sumamente prácticos, los que tocan con los pies en el suelo pero anhelan las estrellas. Pienso que la resignación es un suicidio cotidiano. Creo que cada cual es responsable, no sólo y evidentemente, de su propia vida, sino de contribuir con su trabajo, a una mejora de la vida del otro y a dejar un legado en forma de servicio, de paz, salud, bienestar, prosperidad, amor y consciencia".

sábado 24 de octubre de 2009

Khalid Gueddar

Descubro en el blog de Joan Marcet (antes adorado corresponsal por los mundos de Dios, ahora colega cercano tras su entusiasta acogida en Marruecos) a uno de esos héroes anónimos del periodismo. Se llama Khalid Gueddar y su crimen es ser fiel a su oficio, el de caricaturista, o sea, ser cínico, crítico, mordaz, divertido e irreverente. Todo, menos políticamente correcto. Su osadía le está costando cara. Muchas líneas rojas, dice, tiene que sortear por el camino. Las malditas alambradas que no se ven, y que son peores que las de una trinchera. Ahora, por su culpa, Le Monde deja de distribuirse en Marruecos. Vivan los pintamonas que le tocan el alma a los poderosos ilegítimos y totalitarios.