sábado, 21 de marzo de 2009

Rafael Marchante

Rafa Marchante, trabajando con subsaharianos ilegales en los bosques de Nador.-

"Rafael Marchante, fotógrafo, lleva tres años de corresponsal de Reuters en Marruecos. Ha sido un reportero incómodo para el gobierno, parece, porque no se corta. El gobierno marroquí acaba de denegarle la renovación de su tarjeta de acreditación de periodista, sin la que no puede trabajar. La embajada española no ha hecho nada para ayudarle", me explica en un correo Ilya Topper. Ayer lo contó El País, ahora se hacen eco otros medios, y sus amigos nos piden que difundamos su carta, para ver si nuestro bendito Gobierno mueve una ceja, al menos una ceja... Ojalá que esta sea la última persecución a la prensa en Marruecos.


Rabat, 20 de marzo de 2009

Carta abierta

Soy Rafael Marchante, fotógrafo freelance acreditado por la agencia Reuters como corresponsal en Marruecos desde 2006. Con fecha 19 de marzo el Gobierno de Marruecos ha enviado una carta a la agencia en la que informan de la negativa a renovar mi acreditación, lo que impide que pueda seguir trabajando en este país y, en la práctica, equivale a una expulsión, algo que nunca ha ocurrido con un corresponsal español.

A lo largo de 2008 he sufrido cuatro agresiones. Tres de los incidentes fueron protagonizados por miembros de las Fuerzas Auxiliares en Rabat, con numerosos testigos y a las puertas del Parlamento. En una de ellas los agentes rompieron mi acreditación de prensa y me robaron el equipo fotográfico, valorado en unos 6.000 euros. La última vez que me agredieron tuvo lugar en la localidad de Boya Omar, donde llevaba a cabo un reportaje, y los responsables fueron las autoridades locales.

En ningún momento el Gobierno de Marruecos ha respondido a las quejas y denuncias. Es más, cada visita a la sede del Ministerio de la Comunicación se convierte en una retahíla de rapapolvos, presiones y amenazas para que deje de ejercer mi trabajo.

Tampoco las autoridades españolas han emitido una queja formal en una actitud de pasividad absoluta que he de calificar de “lavarse de manos” frente a un ciudadano con pasaporte español al que dejan a los pies de los caballos.

¿Cuál es la explicación para que se haya llegado a esta situación? Muy sencillo. No me he doblegado a las amenazas para que deje de cubrir asuntos que el poder considera espinosos aunque, como corresponsal acreditado, la ley me ampara.

La carta con la que el Gobierno de Marruecos quiere escenificar mi expulsión del país es sólo la gota que colma el vaso de una situación de acoso sistemático prácticamente desde que puse los pies en el reino alauí. Me siento desamparado ante todos los abusos de unas autoridades que, para echarme de su país, llegan a alegar a la deontología profesional.

Rafael Marchante

9 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.p-es.org/index.php?option=com_content&task=view&id=2800&Itemid=78

Diego dijo...

Vamos a moverlo en el periódico todo lo que podamos. Bien que tapamos al amigo marroquí cuando nos conviene. Un abrazo al colega

aracne dijo...

No hay derecho a que pasen estas cosas. El trabajo de Rafael Marchante es ejemplar, debería haber más periodistas como él. Espero que haya reacciones entre los compañeros y por supuesto, del gobierno español.

Ariza dijo...

Evidentemente, las relaciones comerciales con el amigo del sur y las negociaciones sobre el control de inmigrantes hacen que España no píe ante las injusticias que se cometen en Marruecos, que son muchas. Nuestro amigo, nuestro hermano que decía el Rey. Y mientras, decenas de periodistas acogotados. Dudo mucho que nadie mueva un dedo, porque no se ha hecho antes con compañeros de la Cope o La Vanguardia

Toñi dijo...

Ya lo estamos pregonando. Un abrazo para rafael

Antonia dijo...

Hace mucho que sé de este fotógrafo y de su fuerte andadura por hacerse un nombre entre los reporteros gráficos. Hay que difundir esta carta.

Mariana dijo...

Ummmmmmm, es el pan de cada dia en mi pais, donde si no es el narco es el politico el que te calla la boca

Ariza dijo...

Ánimo para el colega. Vamos a movernos. ¿Han dicho algo ya las asociaciones?

Kacho dijo...

Es un profesonal como la copa de un pino que ha sido agredido varias veces por las fuerzas de seguridad marroquís mientras hacía su trabajo. Se merece el apoyo de todos el mundo. Tanto de los compañeros como de la gente que conoce un rincón del mundo gracias a sus viajes.

Pero me gustaría que pensáramos algo. La semana pasada, vimos cómo los cada vez más famosos mossos d'esquadra cargaban intencionadamente contra los reporteros gráficos que cubrían una manifestación anti-bolonia en Barcelona. Cuando Marchante fue golpeado por policías marroquís nadie tuvo la osadia de recrimininarle si se creía inmune al arriesgarse acudiendo a manifestaciones donde se conoce la contundencia de las fuerzas de seguridad a la hora de disolverlas, e incluso resultó algo indignante para los pocos que conocieron la noticia. Y así ha de ser.
El fotógrafo que casi perdió un ojo en Barcelona, habrá tenido que leer a muchos que dicen que los periodistas nos merecemos que nos ocurran estas cosas por nuestra imprudencia. A mí no me han retirado (aún) credencial alguna, pero un policía me rompió mi cámara en pleno centro de Madrid y he tenido que tragarme las entrañas tras escuchar que no sólo me lo había buscado, sino que cómo me atrevía a quejarme. Ojalá que Marchante consiga la licencia para seguir trabajando donde él desea y poder hacerlo con la misma maestría de siempre, porque si no, lo que le espera es regresar a un país que ha perdido la confianza en los periodistas (no en los medios para los que trabajan, paradójicamente) y donde se aplauden o justifican las agresiones inexplicables que, con mayor frecuencia de la deseable, ocurren a la vuelta de la esquina. Toda la suerta a Rafa, que además nos paga el mismo, y a ver si recibe más apoyo. Un saludo.