miércoles, 18 de marzo de 2009

"Propaganda periodística"

"Ojeando en el suplemento salmón de un periódico las ofertas de empleo, me encontré con que un curioso instituto para el estudio de las cervezas y la salud ofrece becas por dos millones de pesetas a los investigadores que demuestren los beneficios sanitarios de la cerveza. O sea: pagaban a algún profesional al que poder citar para hacer propaganda. Esto -que no es más que un dibujo tosco de los elementales laberintos que el dinero sabe diseñar para seguir en manos de los mismos: o sea, la empresa monta un instituto gracias al cual ahorrarse unos millones, el instituto gasta algún dinero en un científico que les diga exactamente lo que necesitan escuchar, y luego los telediarios nos cuentan que, en efecto, un científico ha demostrado los beneficios sanitarios de las cervezas sin agregar nada acerca de los beneficios económicos de la empresa que le subvenciona- se repite a menudo en el periodismo actual. Echen un vistazo a los suplementos de motor y viajes: no son más que dura y pura propaganda. Una agencia de viajes quiere hacer publicidad de una maravillosa isla asiática y en vez de publicar un anuncio -o además de eso- se pone en contacto con los periódicos, que mandan a un sagaz reportero a la isla en cuestión -gastos pagados por la agencia- para que cuente exactamente aquello que la agencia necesitaba. Este domingo, último ejemplo, El País declaraba mejor coche del año el Citroen Picasso: te ibas a las páginas dedicadas al coche y eran puritita publicidad maquillada de periodismo.
Los límites se han desdibujado por completo. Quien tiene la pasta, manda. Se dicen las cosas que las empresas patrocinadoras de este nuevo periodismo (cuyo parecido con el fundado por Tom Wolfe es un chiste) quieren oír, los periódicos ganan dinero y los periodistas se pegan una semana de vacaciones o conducen últimos modelos de coches flamantes. Las putas, mucho más dignas, tienen menos suerte.
Todo esto viene a demostrar que sólo se investiga -por utilizar un verbo a todas luces demacrado- lo que el empresario quiere que se investigue. Esto en España se va viendo poco a poco en los márgenes del periodismo (Motor, Viajes, Literatura, Cine: sólo en el sector del ocio de momento), pero en USA es ya cosa sangrante. El New Yorker, ejemplo antiguo de alto periodismo de investigación que podía permitirse el lujo de enviar a un escritor durante un mes a cualquier sitio y publicar su reportaje sin consultar con ninguna embajada, es ahora una revista de propaganda: las agencias de viaje, los políticos, las empresas de coches y las editoriales imponen los asuntos sobre los que se va a hablar, el tono que han de emplear los periodistas y hasta el tratamiento gráfico. Llamar a eso periodismo es cuando menos una incorrección. Claro que quizá llamar periodismo a cualquier cosa hoy en día resulte ya un descarado anacronismo. Todo esto que vengo diciendo sólo encuentra repercusión en los periódicos cuando el comprador es demasiado llamativo como para silenciarlo. La secta Moon compró hace poco una importante agencia de información norteamericana y todos los periódicos se preguntaron por su futuro y credibilidad. Pero, ¿qué credibilidad pueden hoy tener los medios que están en manos de millonarios cuyo único interés es seguir acumulando millones? ¿Qué nos creeremos de los periódicos cuando cada una de sus páginas haya sido patrocinada por una empresa a la que algún periodista le hará el favor de decir justamente lo que ella quiere que diga?".
Juan Bonilla, Diario de Sevilla, 23 de mayo de 2000.-

5 comentarios:

Miguel dijo...

Pintan bastos. Utopía es una palabra que se queda pequeña al hablar de investigar. A esta hora, me conformo con que los periódicos se hagan con periodistas -prostituidos o no, pero periodistas-. Hoy es día de luto. Cinco compañeros se nos quedan en la calle.*

Anónimo dijo...

san Peckinpah dice:
Anoche, deportes en Telahinco con Jotajota. Primera "noticia": publirreportaje (en serio, con un resumen de sus mejores goles con Eppaña) de Raúl-selessión. La segunda fue ya el summun: los posibles fichajes que haría el Florentinopérez en el caso de que ganase las elecciones del Madrí. "Posibles fichajes... que haría... si ganase". Ya no vi más porque el dueño del bar cambió de cadena, harto de oírme energumenizar indignado. Si eso lo hacen con la información deportiva, que es la que de verdad interesa a la mayoría ¿qué no harán con la crónica política o la economía?
Por cierto, y siguiendo con lo periodístico, lo que pasa cuando se alargan t estiran artificialmente casos como el de Marta del Castillo es que llega un momento en que la gente comienza a tirar de humor negro y a tomárselo no muy en serio.
SALUD

Borja dijo...

Pues aquí en Madrid no estamos mejor: otros cuatro caen en Telecinco. Así no es de extrañar que nos vendamos (con toda la dignidad que podamos guardar) por un plato de lentejas. Imagino que también Bonilla tuvo que hacerlo en sus tiempos y que aún hoy lo hace, porque también hay que saber "ceder" ante las editoriales.
Salud, compañeros

Reporter dijo...

Si eso era así en 2000, casi una década después las cosas están infinitamente peor. Hay que contarle unos cuantos casos sangrantes al jerezano

Gordi dijo...

¿De Jerez? ¿No era de Cadi Cadi? Aclarádmelo, que se me cae un mito, jajaja