jueves, 29 de mayo de 2008

Tú, a contar historias

Es lo que me recomendó Kacho cuando le lloré con aquello de que le decía adiós a mis milicos, los que hicieron de la Castellana mi nueva casa. Luego fue Diego-Turrón quien me dijo: "Bienvenida, el oficio te espera". Joder. Qué bien. Cómo animan mis chicos. Pero lo cierto es que no me lo creía. Las ganas de redacción luchaban con las ganas de Madrid. Una pelea encarnizada, lo juro. El caso es que los días han pasado y ya estoy contando historias. Tristes por ahora, pero historias. Parece que no dejé ni un día mi bendita redacción, los pies se me van solos a la máquina de café del Santi (que me ha vuelto a subir el agua, el canalla). Parece que no me hubiera marchado, ni un día. Con una enorme diferencia: por ahora sólo tengo lo bueno, lo tremendamente bueno, y nada de lo que algunos días empañaba el trabajo. Nada nada nada. Pero sí, ha pasado el tiempo, y ha sido un tiempo productivo, rico, nuevo. Hoy tengo tantas cosas más, tanto bueno... Lo echaré de menos, pero sin llantos. Qué bueno es el regreso, con la Úrsula a mi vera.

4 comentarios:

Borja dijo...

Me alegro de que el desembarco haya sido bueno, pero insisto en que aquí se han perdido un tesoro. El día de las FAS te vamos a echar en falta. Besos

Siramicor dijo...

Nos alegramos. Y los que no, que se chinchen

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Todo comienzo es difícl y nunca la travesía será en calma.

Kacho dijo...

Y si Santi te sube el agua, date al güisqui!!!!