sábado, 24 de octubre de 2009

Khalid Gueddar

Descubro en el blog de Joan Marcet (antes adorado corresponsal por los mundos de Dios, ahora colega cercano tras su entusiasta acogida en Marruecos) a uno de esos héroes anónimos del periodismo. Se llama Khalid Gueddar y su crimen es ser fiel a su oficio, el de caricaturista, o sea, ser cínico, crítico, mordaz, divertido e irreverente. Todo, menos políticamente correcto. Su osadía le está costando cara. Muchas líneas rojas, dice, tiene que sortear por el camino. Las malditas alambradas que no se ven, y que son peores que las de una trinchera. Ahora, por su culpa, Le Monde deja de distribuirse en Marruecos. Vivan los pintamonas que le tocan el alma a los poderosos ilegítimos y totalitarios.

4 comentarios:

Arantxa dijo...

Esos eran los buenos gobernantes con los que José Antonio Griñán habló de "libertad de prensa" en su viaje, ¿no es cierto?

Minaya dijo...

Trabajar en Marruecos es una alegría vital y una angustia profesional. Los mejores, los peores meses de mi empleo como reportero. De allí me traje a Fátima y unos 30 reportajes cojos por falta de libertad. Buenos o malos, se publicaron con tijeretazos que no hubiera deseado.

Besos atrasados

Gordi dijo...

Sí, sí, nos encanta hacernos fotos con el "hermano" marroquí. como allí hay negocio, no le cantamos las cuarenta, ni las veinte siquiera

Cris dijo...

Están bien estos capotes entre compañeros:
http://www.elcorreoweb.es/actualidad/072530/marruecos/elpais/caricatura/rey