lunes, 5 de octubre de 2009

Corresponsales

Los compañeros de prensa (con Caro al fondo, de blanco) buscan minas en el Centro Internacional de Desminado.-

Hay que ir. No queda otra. Todo periodista que tenga oportunidad debería acudir una vez en su vida al curso de corresponsales de guerra que organiza el Ejército de Tierra cada septiembre en Madrid. A mí me regaló amigos, experiencia y, con los años, hasta un puesto de trabajo, además de un puñado inagotable de batallitas y un reportaje a doble página con fotos regaladas por el maestro José Jiménez Pons. Este año se ha bautizado en la milicia mi querida compañera de Nacional Carolina Wic y, a falta de escucharla con calma, sé que viene encantada. Para que veáis apenas cuatro brochazos de lo que supone este curso, os dejo las entregas que ha publicado Fátima Ruiz en El Mundo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

san Peckinpah dice:
¿Pero qué hacen esos insensatos?¿Hicieron el módulo de libre configuración "Semiótica del Explosivo" en la carrera?¿o fue el de "BANG, BOOOOM, KAPOW-KAPOW y otras onomatopeyas bélicas en el discurso del nuevo periodismo"?
Vale que el periodista multimedia redacte, haga las fotos, grabe imágenes, las edite, las envíe, actualice el blog del periódico, de la radio, de la tele y los feisbuc, tuentis y similares y cuántos departamentos tenga el medio, pero lo de desctivar minas lo veo como un poco exgarado como atribución del trabajo periodístico.
Y pones la foto justo encima de la del Morenatti recuperándose del minazo que le arrancó un pie... Anda, Peckinpah, para que luego te autoinculpes de frivolidad flagrante.
P.D.
Bien por Morenatti. Tiene las pelotas hechas de la misma aleación que su pie nuevo.

Batalla dijo...

Pues Peckinpah, que sepas que a veces hacer estos cursillos te evitan un accidente tipo More. Hombre, en su caso poco podía ver metido en un tanque como iba, pero cuando estás caminando, cuando reconoces un lugar, esas lecciones te sirven, no es broma. Lo digo porque en Kosovo no me volaron la nariz (y otras cosas) de milagro, gracias a que un reportero de A3 que hizo el dichoso curso supo avisarnos y explicarnos cómo retroceder. Doy fe. El curso salva vidas.

Esmeralda dijo...

Nena, ¿y qué te parece esto? ¿Mucho jaleo en Sevilla?
http://www.elconfidencial.com/ocioytelevision/fiscal-39000-euros-imagenes-menores-amigos-20091005.html

Anónimo dijo...

san Peckinpah dice:
Batalla, no me cabe ninguna duda de que en un curso de este tipo te enseñan cosas muy útiles que en situaciones normales no se aprenden. Saber retirarte, como dices, o cómo parapetarte bien, o reconocer qué camino es más seguro (o al menos que lo parezca). Pequeños detalles que nos pasan desapercibidos pero que pueden librarte de morir o sufrir una mutilación. Pero de ahí a desactivar minas hay un trecho. Y sobrepasa con mucho el deber de un periodista que es INFORMAR.
Los militares la ponen, los militares la quitan.
En un poner, si aquí el menda en el improbable caso de que localizase una mina, primero la esquivo, y luego pues la señalizo, doy la alarma (bien acojonado, seguro), aviso a un artificero del ejército, advierto de que allí hay un cacharro que hace pupita en todos los idiomas que conozca y alguno que me invente... yo qué sé. Pero luego no me arrimaría a menos de muchísimos metros. ¿Enseñan en el curso hasta dónde llega la metralla de una de esas minas? Pues una decena de metros más lejos me iba yo. Como poco.
Y me alegro de que no te hicieran un reajuste facial.
SALUD

Borja dijo...

Bueno, en el curso creo que no enseñan a desactivar sino a detectar, a abrir los ojos, vamos. Efectivamente, bastante tenemos con lo nuestro como para hacer de zapadores.

Toñi dijo...

¡Qué bien que nos lo pasamos entonces, madre mía!