El primer lunes de abril de 1625, en la aldea de Meung, comenzaba la historia de amistad más intensa que han visto los siglos: la de Athos, Porthos, Aramis y D' Artagnan. Con el mismo espíritu que alentó a los cuatro magníficos abre hoy esta humilde posada al borde del camino. Para que los míos (y los invitados) se acerquen a compartir la vida. Que Dios o el Diablo os guarde...

lunes 29 de junio de 2009

El camino

Hace una semana, por aquí paseó el cortejo fúnebre de Eduardo Puelles. Hace una semana, uniformados de tres cuerpos diferentes lo llevaron a hombros a lo largo de los 200 metros que separan la Subdelegación del Gobierno (el Gobierno Civil, que le dicen por allí) y la iglesia de San José. Un poco más allá, Gran Vía abajo, se concentraron a la tarde decenas de miles de vascos. Y habló una viuda. Volver a andar ese camino estremece. Bajo la normalidad de las compras, el flujo del tráfico, la rutina, late un pulso nuevo. Que dure.
P.D.: La foto, de Santos Cirilo.

3 comentarios:

juancar dijo...

lo que deseamos los vascos es que ese latido se mantenga firme en las sienes y el corazón. Interesante blog. Saludos vitorianos

Batalla dijo...

Triste y necesario ese peregrinar tuyo. Creo que esos pocos metros van a quedar ya como la nueva senda de la esperanza en Euskadi.

Abrazos

Borja dijo...

http://www.larazon.es/posts/show/hijos-de-perra

Por si no habías leído la entrada de Diego