viernes, 19 de junio de 2009

Otro muerto


Imagen del coche de Eduardo Puelles, destrozado por la explosión, en Arrigorriaga (Vizcaya) y fotografía del asesinado aportada por el gabinete de prensa de la Policía Nacional. El Mundo.
Se llamaba Eduardo Puelles y era vasco. Renegado, dirán algunos, porque vestía el uniforme del Cuerpo Nacional de Policía. Un señor de Barakaldo con mujer y dos hijos al que ETA ha matado esta mañana. Es el primer muerto de la era López, el primero de los que vendrán en esta dura lucha. Esta tarde, a las seis, el lehendakari ha convocado una manifestación en Bilbao. Insólito de nuevo el gesto, aunque no sea más que un gesto, y no cure las quemaduras de un coche bomba. Las cosas, algunas cosas, están cambiando, aunque la muerte sigue. Todo lo que puedo decir hoy son obviedades, pero no son menos sentidas. Que estamos cansados, que casi no podemos más, pero que podremos, como sea, y llegará el día en que se acabe con la banda. Además de dolor, esta muerte me deja una honda preocupación: si el muerto era jefe de los grupos de seguimiento a terroristas, y ETA lo ha encontrado y lo ha matado, ¿qué otras cosas sabe ETA? ¿Hasta dónde se ha colado la serpiente? ¿Cuál será el próximo Eduardo? Dudas ante la sencillez apabullante de la muerte.

6 comentarios:

Ariza dijo...

Pues sí que es un riesgo lo que señalas, claro. Pero no seamos ciegos. ETA sabe dónde atacar, no son tontos, aunque a veces los pintemos de autistas. Demuestra este caso que matar es fácil y que no se les puede admitir a los políticos que chuleen de sus logros (léase evasiónovictoriaenhuelva), cuando la "serpiente" tiene veneno para rato

Anuska dijo...

Mi consuelo a la familia

Siramicor dijo...

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión mas grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.


Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.


En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedientas de catástrofes y hambrienta.


Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.


Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.


Y volverás a mi huerto y a mi higuera
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.


Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.


Tu corazón ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas
de almendro de natas te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.

correístico dijo...

Detuvo a más de 70 etarras
n El inspector de policía Eduardo Antonio Puelles García, asesinado ayer por ETA, participó durante los últimso diez años en una decena de operaciones policiales que se saldaron con la detención de más de senta miembros o colaboradores de la banda.
Fuentes de la Dirección General de la Policía describieron al inspector como “un gran profesional”, y destacaron su colaboración en la desarticulación en 2004 del comanda Vizcaya, o el año anterior, en el operativo que permitió desmantelar “el aparato de captación de ETA”.
En marzo de 2002, pocos días antes de ser ascendido a inspector, dirigió y coordinó el dispositivo que culminó con la desarticulación de otro grupo de “kale borroka” responsable de más de medio centenar de acciones en la comarca vizcaína del Duranguesado y con la detención de siete de sus miembros.
Según las fuentes consultadas, Puelles participó asimismo en las dos fases de la denominada “operación Tarbes”, desarrollada en febrero y en abril de 2003 y que concluyó con el desmantelamiento de gran parte del “aparato de captación” de ETA en el País Vasco y Navarra. Este dispositivo, en el que fueron detenidas una veintena de personas, permitió la intervención de numerosas informaciones sobre intentos de atentado contra la Comandancia Militar de Bilbao, varios documentos internos de ETA sobre el funcionamiento de las estructuras del MLNV y sobre la “kale borroka” y un programa de boicoteo de las elecciones municipales.
Eduardo Puelles, que ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía el 1 de octubre de 1982 y que antes de ser destinado a Bilbao había desarrollado su trabajo en la ciudad de Alicante y en las localidades vizcaínas de Irún y Portugalete, había recibido un total de 35 felicitaciones durante el desarrollo de su carrera profesional.

Gordi dijo...

Sólo queda llorar y pelear (y votar mil veces a Patxi)

Diego dijo...

Sólo queda aniquilarlos con la policía y la justicia