Córdoba, de Medina Azahara. La tengo en la cabeza desde hace un par de días, cuando comencé a leer Los cipreses de Córdoba (Edhasa) y me perdí en las calles viejas y en el palacio recién inaugurado por Abd al-Rahman III, me enredé en las intrigas palaciegas y descubrí la poligamia en el judaísmo. A falta de 40 páginas, no parece mala obra. Lo mejor es que me ha traído la música, y unas ganas locas de regresar. El té y la paz esperan.
El primer lunes de abril de 1625, en la aldea de Meung, comenzaba la historia de amistad más intensa que han visto los siglos: la de Athos, Porthos, Aramis y D' Artagnan. Con el mismo espíritu que alentó a los cuatro magníficos abre hoy esta humilde posada al borde del camino. Para que los míos (y los invitados) se acerquen a compartir la vida. Que Dios o el Diablo os guarde...
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3 comentarios:
Niña, no es el lugar, pero te dejo este enlace. ¿Has visto el correo de RSF? Qué fuerte!
A ver si quedamos.
Muac!
http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2009/06/12/medios-despidos-trabajos-apli-9999
Del Puerto siempre, pero con abuela materna de Lucena. Así que, siempre, viva Córdoba!
Pues yo bajaré unos días en agosto... La historia sigue bien :) A veri si te vienes y la conoces.
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