lunes, 10 de marzo de 2008

Ana


Ana tiene 27 años, un trabajo detestable y mucho miedo en el cuerpo. Hace tres años era una chica que estaba punto de terminar Derecho, alegre, vital. Eso cambió la noche en que la violaron al volver de una fiesta. Desde entonces es una muchacha gris, pesimista, nerviosa, alterada, enfadona y desconfiada. El pánico a salir a la calle en su ciudad, en Levante, le obligó a dejar la carrera a medias, a no salir, a no ver a nadie más que a su padre enfermo y a su madre dolorida por el trance de su hija. En una entrevista en Radio Nacional afirma que en los últimos meses estaba empezando a recuperar la ilusión por vivir. "Los huesos que me rompió el criminal ya se curaron, pero lo que me hizo en la cabeza cuesta mucho de recomponer", explicaba. Ahora que todo iba a más, a mejor, el débil castillo de naipes en el que se refugiaba se ha venido abajo de golpe: su violador va a salir en libertad tras pasar apenas seis meses en la cárcel. "Ya sé que vendrá a por mí. Me lo ha dicho. No temo que me mate, sino que vuelva a hacerme lo que hizo. Eso no lo podría soportar. Antes me mato". Sobrecoge escucharla, tan indefensa, tan lúcida, sabiendo a ciencia cierta de que es el objetivo de un criminal y no sabe cómo escapar de él. Su testimonio es uno de los más hirientes que he escuchado con motivo del Día Internacional de la Mujer. Cada año hay unas 4.000 violaciones y agresiones sexuales en España y, en zonas como Madrid, de un año a otro se han disparado en más de un 52%, según las memorias de las Fiscalías. Un mal tan viejo como difícil de erradicar. Es imposible ponerse en la piel de Ana. Qué drama, qué impotencia. Cuánto nos queda por recorrer.
P.D.: Os cuelgo La violación (1868-1869), de Edgar Hilaire Degas, un cuadro que poco tiene que ver con sus alegres bailarinas, sus óperas y sus carreras de caballos. Es una de mis obras favoritas por la tensión que guarda, por la certeza del daño que se está cometiendo. Un siglo de estos iré a Filadelfia a verla al fin.

4 comentarios:

Olivia dijo...

"Y todos los hombres matan lo que aman, que lo oiga todo el mundo, unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera; el cobarde lo hace con un beso, ¡el valiente con una espada!". Me voy a atrever a cambiar de orden el "cobarde" y el "valiente" de los versos de Wilde que me regalaste.
Gracias!!

Herblay dijo...

Vaya Oli, son mis versos favoritos de ese libro... la otra noche no hacía más que buscárselos al asturiano y no daba con ellos... Me gusta saber que coincidimos también en esto. Gracias a ti siempre por estar. Viva la Oli!

Pitu dijo...

Caperucita. ISMAEL SERRANO (aunque no es exactamente de lo que habláis, me lo ha recordado).-

"Caperucita sólo tiene dieciséis
primaveras sin flores, papá le dice: "Ven.
Caperucita eres joven y tienes que aprender
a ocuparte de la casa, que serás una mujer.

Para que seas buena esposa
y no envejezcas sola,
en la cama y la cocina has de saber
alegrar a tu marido y cuidar a cada hijo,
que te atrapa tu destino,
que has de ser madre y esposa".
Y la pobre Caperucita llora.

"Quiero volar, lejos de aquí escapar.
Dime, mi bien, quién me llorará
si me dan alas y echo a volar.
Quiero dormir, no quiero despertar,
quiero ser la lluvia al otro lado del cristal,
quizás alguien me espere en la oscuridad".

Una fría tarde Caperucita iba
a casa de su abuela a llevarle comida,
cuando se encontró con un lobo feroz.
Dime dónde vas niña, que te acompaño yo.

La muchacha se supo perdida.
Gritaba Caperucita
mientras la devoraba el lobo.
Bajo la falda del vestido
estallaron los dormidos
sueños que en la noche
la mantenían viva. Pobre Caperucita.

"Quiero volar, lejos de aquí escapar.
Dime, mi bien, quién me llorará
si me dan alas y echo a volar.
Quiero dormir, no quiero despertar,
quiero ser la lluvia al otro lado del cristal,
quizás alguien me espere en la oscuridad".

Una fría mañana Caperucita se casó,
vestida de blanco, bella como una flor.
Su marido, muy elegante, otro lobo feroz,
y su padre orgulloso lloraba de emoción.

Ahora cada noche el lobo la devora,
clava sus dientes, y llora
Caperucita mientras espera a que un aullido
le diga que el dormido animal despertó.
Después descansa tranquilo el malvado lobo feroz.

La cara de Caperucita alumbra una sonrisa
mientras mece una cuna. En ella está una niña,
quizás futura oveja para un lobo feroz,
a no ser que afortunada la rescate tu amor.

Caperucita la arrulla contra el pecho
y un murmullo lento, lleno
de esperanza y vida,
canta Caperucita.

"Quiero volar, lejos de aquí escapar.
Dime, mi bien, quién me llorará
si me dan alas y echo a volar.
Quiero dormir, no quiero despertar,
quiero ser la lluvia al otro lado del cristal,
quizás alguien me espere en la oscuridad.

Quiero volar".

Olivia dijo...

A mí la de Serrano me recordó a Sabina.

http://www.youtube.com/watch?v=pyfEj3LsPeA


"Se llamaba Soledad y estaba sola
como un puerto maltratado por las olas, coleccionaba mariposas tristes,direcciones de calles que no existen.
Pero tuvo el antojo de jugar
a hacer conmigo una excepción
y, primero, nos fuimos a bailar
y, en mitad de un "te quiero" me olvidó.
De Esperanza no tenía más que el nombre la que no esperaba nada de los hombres,
coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados.
Pero quiso una noche comprobar
para qué sirve un corazón
y prendió un cigarrillo y otro más
como toda esperanza se esfumó.
Por eso, cuando el tiempo hace resumen y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume
de fotos amarillas.
Y, aunque sé que no era
las más guapa del mundo... juro que era más guapa que cualquiera.
Se llamaba Inmaculada aquella puta
que curaba el sarampión de los reclutas,
coleccionaba nubes de verano,
velos de tul roídos por gusanos.
Pero quiso quererse enamorar
como una rubia del montón
y que yo la sacara de la
"calle de los besos sin amor"
Y, mil años después, cuando otros gatos desordenan mis noches de locura,evoco aquellos ratos
de torpes calenturas.
Y, aunque sé que no era
la más guapa del mundo, juro que era más guapa, más guapa que cualquiera".