jueves, 7 de febrero de 2008

Arthur y George


El astigmatismo de George Edalji lo salvó de la ignominia en 1907. Diez años atrás había sido condenado a tres años de cárcel por mutilar animales en mitad de los pantanos ingleses y, aunque libre ya, no había manera de quitarse de la piel esa sensación de vergüenza, de culpa injusta. Hijo de un pastor de origen indio, el racismo y la envidia contra un joven medio pobre convertido en exitoso abogado lo llevaron a chirona. Hasta que un día, tras muchos meses de batalla, logró entrevistarse con Sir Arthur Conan Doyle, que con un vistazo encontró el principal argumento a su favor. Si usted no ve ni tres en un burro es imposible que abriera el vientre de veinte animales de noche y con precisión de cirujano. Es la historia de Arthur y George, el libro de Julian Barnes, maravilloso, en el que demuestra que el padre de Holmes y Watson también tuvo en su vida crímenes que resolver.
La recomendación de hoy viene al hilo del artículo que se marca en El País Carles Geli quien, a propósito del encuentro de novela negra de Barcelona, nos cuenta que va a salir a la venta otro libro, Conan Doyle, detective, que abunda en esta vertiente del misterio real. La obra, del dublinés Peter Costello y editada por Alba, rememora el caso Edalji y narra los pasos del maestro tras Jack el Destripador o tras Agatha Christie, desaparecida en 1926. Os dejo el enlace del artículo, el de la librería barcelonesa Negra y Criminal (que ampara esa semana negra y tiene los mejores fondos del planeta) y el del Círculo Holmes, la asociación más respetada en España. Aunque yo lo que quiero es formar parte de los Irregulares, ya lo sabéis.



http://www.negraycriminal.com/

2 comentarios:

Gordi dijo...

¿¿¿DÓNDE TE METES??? ¿¿¿ESTÁS MALILLA O QUÉ??? ¿¿¿NO VES QUE NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A LEERTE Y TE ECHAMOS DE MENOS??? SIN ESTE RESPIRO NO HAY MANERA DE PREPARAR UNAS OPOSICIONES. CUÉNTANOS ALGO!!!

Herblay dijo...

Ay, pues un poco todo. Gripazo del 20, trabajo de esclavos, ni tiempo para respirar. Os debo un montón de cosas, así que cuando tenga un hueco escribiré hasta cansaros. Voy como mi madre, cocinando para ir guardando en el congelador y luego mandárselo a la niña en el macuto para que coma como dios manda... Pero no sé cuándo podrá ser. Así que búscate otro divertimento entre lección y lección cielo