miércoles, 28 de enero de 2009

El valor

"Le intimidaba el valor de los hombres comunes", escribe Graham Greene en su Décimo hombre. Es una de las muchas joyas del libro, junto a ese "Ustedes, los buenos, son aterradores". Valor, el valor de los que nada tienen, opuesto al del rico que compra su vida porque la cobardía le atenaza. Valor. Tengo una certeza: no soy valiente, y eso, como decía Napoleón, no lo pueden fingir ni los mejores hipócritas. La necesidad a veces obliga a hacer cosas valerosas, pero no creo que vaya a ser mi caso. Cómoda y cobarde soy. Por eso me maravilla la valentía callada del que hace cara, del que se revuelve, del que sale adelante hasta en las peores circunstancias. Yo no podría. Porque me falta valor, porque tengo un miedo atroz al dolor que supone encarar la vida. El valor de las frágiles mujeres fuertes de la Biblia, que es el que tienen nuestras madres. El valor del padre que batalla con su jefe y su cuenta corriente. No tengo el valor de los hombres excepcionales y tampoco el de los comunes, o así me veo. La vida ha sido demasiado blanda conmigo, no me ha enseñado qué es el valor. Espero, cuando el camino me ponga por delante el momento, estar a la altura. Prometo intentarlo. Ya os contaré si mis amigos Athos, Porthos, Aramis y Artagnan me dejaron algo en la sangre. Mientras, digo como el valiente Felipe: "He decidido enfrentar la realidad. Apenas se ponga linda, me avisan".

P.D.: la medalla, la del Valor de los Swat de Los Ángeles.

5 comentarios:

Juan dijo...

El valor y esas palabras grandilocuentes no valen nada. Cuando llegue el momento lo verás. Seguro que no eres peor ni mejor que nadie. Las circunstancias harán que tu reacción sea una u otra. Cuando sometes a una persona a una presión brutal es cuando surge la verdadera personalidad. Lo sé después de haber desembarcado a casi 3.000 inmigrantes en los últimos 15 años. Sé lo que te digo. Lo mejor y lo peor por sobrevivir

Arantxa dijo...

Entonces el valor es el tuyo, Juan, el de gente como tú.

Juan Pablo dijo...

Muchas veces he deseado haber nacido con menos cosas. Con una vida con más carencias. Nuestros padres se han superado, debemos superarnos nosotros también, ¿pero será que damos demasiadas cosas por hecho? Seguro no le pasa a todos y sólo soy un temeroso más. Valor. Supongo que depende para qué lo queremos. Creo que no lo tengo ni para hacer algo verdadero por lo que quiero.

Seguro sólo exagero. Me gusta el final. Gracioso. Cínico. Preciso.

Esmeralda dijo...

La vida, efectivamente, va cantando lo que somos. Ojalá que no te ponga en aprietos, ojalá que nunca sepas lo valiente y lo cobarde que puedes llegar a ser. Ojalá que me pase lo mismo a mí. (¿No te va a condecorar a ti nunca tu Ministerio?)

Borja dijo...

Fantástico, compañera.