lunes, 19 de noviembre de 2007

La agonía del periodismo

Este artículo lleva colgado de mi pared muchos años; primero estuvo en el tablón que pintó Noelia para el grupo mañanero de Periodismo, allá en Gonzalo Bilbao, en esas paredes que se caían a pedazos. Después, con el fixo aún pegado, llegó a mi casa. Hoy un par de correos han hecho que se me remuevan las ideas y los sueños y me acuerde de esta columnita de Juan Cruz a propósito del maestro Manu Leguineche. La última frase la voy a recitar como si fuera una letanía, a ver si me aplico el cuento. Ya me contáis qué os parece.

TRIBUNA El País

JUAN CRUZ
Periodismo
23/11/1998

Nos dijo al sentarnos: "El periodismo está acabado". Tenía enfrente el ordenador, recortes de periódicos, libros en cualquier idioma; afuera, el silencio de Brihuega, en Guadalajara, se parecía al viejo paisaje que enloquece a Don Quijote y que hubiera enloquecido también, en su seca quietud, a Stendhal y a Miguel de Unamuno; abajo, en la entrada, hay pan y fuego, y por toda la casa se diseminan los ruidos tranquilos del periodismo viejo: periódicos recientes que acaban de ser troceados, revistas agujereadas que alguna vez fueron referencia de reportajes o de libros, radios que se sintonizan solas, televisores tuertos; sobre la mesilla en la que descansan los recortes de hoy hay aceitunas del Ampurdán y una botella de oporto, con vasos para quien llegue; no ladran perros, a los que siempre prestó afición, pero reposan gatos de nombres cercanos; tiene abierto, y releído, El hereje, de Miguel Delibes, y de sí mismo dice que es del norte (por El Norte de Castilla) y de Valladolid-Delibes, pues del maestro castellano aprendió que éste es un oficio que sólo sobrevivirá si es un oficio, si se le quitan gaitas y trompetas, artificio. Hay gente así que sigue encendiendo la chimenea de la noche con el papel del periódico reciente, y estos nombres son ya símbolos de un tiempo: Haro, Vázquez Montalbán, Vicent, Manu Leguineche... Delante de Manu Leguineche estamos sentados este mediodía de Brihuega, cuando el hombre que hizo de la vuelta al mundo el viaje más corto dice de pronto: "El periodismo está muerto, el periodismo está muerto. Está acabado". Y de pronto lo ves allí, rodeado de memoria y periodismo, y sabes que este hermoso oficio caliente habita en seres así como la inmortal manía de saber para contarlo. De decirle a la gente -decía Scalfari- lo que a la gente le pasa cuando el resto del mundo está durmiendo. El periodismo es de insomnes; pues que despierte.

2 comentarios:

Kacho dijo...

Oir decir eso al maestro es una losa de piedra dificil de levantar. Lo peor es que no queda más remedio que darle la razón. Entre el sensacionalismo de los periódicos, la politización de las emisoras de radio y la telebasura (sin más adjetivación); el panorama se adivina negro como una noche sin luna. Pero alguen debe coger el testigo de todos los románticos que creen que el periodismo sirve para hacer mejor el mundo. En "El club de los faltos de cariño", su último libro, nos regala numerosas dosis de optimismo y vitalidad, Aún queda esperanza.

Herblay dijo...

El periodismo no puede estar muerto mientras quede gente como Leguineche, retrato de la vida aún en la enfermedad. Así debemos ser: inquietos, rodeados de información, que nos queme la curiosidad. Para el caso podemos aplicarnos unos versos de Pavese:
"Combatiremos todavía,
combatiremos siempre,
porque buscamos el sueño
de la muerte amparados,
y tenemos voz ronca,
frente baja y salvaje
y un idéntico cielo.
Nos crearon para esto". Me gusta aplicar esa filosofía al periodismo, y aún más ver que hay relevo para el testigo!