viernes, 23 de abril de 2010

Ora, Abram, Ilan, Adam, Ofer, Ofer, Ofer...

Pasado el 23 de abril, este Día del Libro, os propongo la lectura de La vida entera (Lumen), la última obra de David Grossman. Es, con mucho, la novela más enternecedora, emotiva, dura, atrayente, apasionante, que he acabado en años. Con Israel de fondo, para más señas. Ora es ya, para siempre, una de las mujeres indispensables en mi estantería, con sus compañeros, humanidad pura (Abram, Ilan, Adam y Ofer... siempre Ofer). Saber que Grossman perdió a su hijo Uri en la guerra con Líbano justo cuando escribía esta historia estremece, porque cada línea se lee con la irreparable certeza de la pérdida. Pese a eso, construye una obra luminosa, enérgica, esperanzadora (siempre hay cabos que atar, aunque pasen demasiados años). Es demasiado hermosa para que nadie se olvide de ella. Leer a Grossman debería ser un deber universal.

3 comentarios:

Correístico dijo...

Estaría dentro de esta categoría????
http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2010/04/qu%C3%A9-obra-literaria-memorizar%C3%ADa-para-salvarla-del-fuego.html

Reporter dijo...

Sólo conozco su faceta de periodista y ensayista, pero desde luego ahí queda claro que es un autor excepcional. Gracias por la recomendación.
Besazo

Marisa dijo...

¿Me permites una recomendación? Dublinesca, de Vila-Matas. Una nueva joya del raro entre los raros. Genial!