domingo, 6 de febrero de 2011

Paqui

Son poco más de las seis de la tarde aquí, tan lejos. Dentro de una hora, será su entierro. A la misma hora, pero en Gerena, en su tierra. Un correo maldito, a medio encajar en mitad de una manifa pro-revolución egipcia en Ramala, me trajo la noticia. Paqui ya había exprimido hasta la última gota de su vida. Hace un par de meses que sabía de su pelea por la dignidad y por la supervivencia. Parecía impensable, por ese pálpito infantil que tenemos de que a los nuestros, a los buenos, a los que queremos, no les puede pasar nada. Hace mucho que no la veía, demasiado, desde un encuentro fugaz en la Alameda. "Rengelilla, ¿qué pasa? ¿Dónde te metes?". Poco tiempo coincidimos en nuestro Correo, pero lo suficiente para quererla y admirarla. Por vitalista, por espíritu libre, por ser la mejor de las mejores escribiendo en aquel maravilloso Correo de la Provincia, por independiente, por franca, por consejera y compañera. Muchos paseos a nuestra mesa, la de los "andaluces", para ver a la Cañal, y siempre con un guiño, una broma, una mano rápida que revolvía el pelo a modo de saludo. Paqui, grande Paqui, que supo vivir siempre con la amenaza del adiós, dándonos a todos una lección de sabiduría. Periodista curiosa, con la empatía que sólo generan las buenas personas, próxima siempre. Yo sólo rocé sus días, ella sólo rozó los míos, pero esa luz, su luz, siempre ha estado presente. Los que la conocen mejor, los que la quieren más, saben de lo que hablo. Con ellos estoy ahora, con su dolor y su vacío. Espero que les reconforte el recuerdo de su batalla y su sonrisa. No es un tópico: en ella cada fibra era tenacidad, voluntad, vida. Eso nos deja, hasta que la veamos de nuevo. Se la quiere...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Paka Arias, muy grande efectivamente. Una enorme pérdida humana y periodística.

Herblay dijo...

Y así lo cuenta, tan bien, Manuela...
http://malagayformentera.blogspot.com/2011/02/vida.html