jueves, 31 de enero de 2008

Tablón de anuncios

Compañeros, la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano acaba de convocar la edición de este año de los premios que distinguen a los mejores profesionales españoles. Es un galardón de los que relucen porque lo entrega gente buena, gente del gremio bien fajada en esto de juntar letras. Y además, viene con 25.000 dólares de regalo, que no está mal en los tiempos de precariedad que vivimos. Entrad en este enlace: http://www.nuevoperiodismo.org/ Una vez dentro, picad en "premios", en "bases" y en el "premio Cemex-FNPI". Animaros, que seguro que tenéis buen material escondido. El plazo está abierto hasta de 29 de febrero.

Wilde dice adiós


Se acaba el mes de enero y toca pasar página de calendario. Durante 31 días, durísimos e intensos sin excepción, ha estado mirándome desde la pared un señor elegante llamado Oscar Wilde. Sus ojos me dicen que sabía lo que le iba a pasar, que sabía que el destino le depararía algo más duro, infinitamente más, que el clavel que lleva en la solapa y el cigarro aromático que porta en su mano derecha. En sus ojos está la fidelidad rota y el escarnio. Igual lo veo porque sé que fue eso lo que pasó. Pero el caso es que lo veo, sí, con claridad. Juzgad vosotros.
Esta noche cuando me marche a casa cerraré los ojos de Wilde para abrir los de Montesquieu. Nace febrero. Pero mientras eso pasa, quiero que hoy resuenen en mis oídos los versos más tristes que escribió el inglés, los de la Balada de la cárcel de Reading. Aquello de "Pero aunque todos los hombres matan lo que aman /no todos deben morir por ello". El alegato más hermoso jamás escrito contra la pena de muerte y la ausencia de libertad, con permiso del maestro Hugo (El último día de un condenado a muerte). Adiós, Oscar.


P.D.: A quien quiera comprarse la Balada, le recomiendo la edición bilingüe e ilustrada de Hiperión.

miércoles, 30 de enero de 2008

De rositas


Nunca. Nadie. Por nada. En Israel todo pasa y nada queda. "Y si pasa se le saluda", que decía un periodista deportivo con olor a butano. La entrega definitiva del Informe Winograd, encargado de examinar la tarea del Gobierno israelí durante la guerra de los 34 días contra Hezbolá, es concluyente. "El primer ministro Ehud Olmert actuó razonablemente". Así. Sin más. Un señor sin carisma, que está donde está porque a su jefe Ariel Sharon le dio lo que le dio a la cabeza (tanto veneno llevaba dentro), cuyo mayor mérito fue ser un alcalde normalillo de Jerusalén, que se encendió contra un grupo terrorista y le siguió el juego causando centenares, miles de muertos, y ahora resulta que todo lo hizo "razonablemente" bien. No sé dónde está lo razonable: el Gobierno libanés estimaba que los daños causados por la guerra en su país se elevaban a 1.187 nacionales muertos, 4.060 heridos, 256.000 desplazados y 15.000 viviendas destruidas (muchos de los muertos y heridos eran miembros de Hezbolá). Por parte de Israel, las cifras ofrecidas por los medios de comunicación, citando como fuente las Fuerzas Armadas israelíes, cifraban en 116 los soldados muertos y 450 los heridos. Entre los civiles, 41 muertos y 604 heridos. No son malas cifras, ¿no? Una hermosa guerra.


Pues nada, que aquello fue comedido. Bien es cierto que el informe detecta "graves fallos" en el proceso de toma de decisiones tanto del Gobierno hebreo como del Ejército, lo que condujo a un "gran fracaso". "Israel comenzó y acabó una guerra sin lograr una victoria clara. Una organización paramilitar (Hezbolá) resistió al Ejército más potente de Oriente Próximo durante semanas (...). Tanto el primer ministro como el de Defensa (el olvidado Amir Peretz) actuaron conforme a una valoración honesta y firme de lo que, para ellos, era necesario para los intereses israelíes". Y encima, constata que la guerra "no alcanzó sus objetivos". Objetivos que, recordemos, eran muy claros: vengar la muerte de ocho soldados en un ataque de los terroristas y recuperar a otros dos militares que aún hoy siguen secuestrados y en paradero desconocido, Ehud Goldwasser y Eldad Regev. El primero creo que quedó saciado con tanta sangre. Del segundo, ya digo, no hay nada de nada.

Entiendo que un país tiene el derecho legítimo a defenderse cuando está siendo atacado, pero no estimo que el secuestro de dos militares, la muerte de ocho y la lluvia desde luego no diaria de misiles de escasa potencia desde suelo libanés fuese motivo suficiente para masacrar a los habitantes de un país, para criminalizarlos a todos por lo que hace un grupo terrorista, con todas sus letras pese a su red de asistencia sanitaria, educativa y alimentaria. Hezbolá es lo que es y nadie lo niega, pero parece que lo que no se ve es que Israel, sus gobernantes, tomaron una decisión desproporcionada que no admitía un paso atrás. Encima les salió el tiro por la culata, porque la contienda evidenció que al super Tshal se le puede vencer.

El caso es que como el Winograd, tan esperado, no pide que rueden cabezas, nadie en Israel se plantea adelantar las elecciones, como ha dicho ya el ministro de Finanzas, Ronnie Bar-On. Pues nada, a seguir soportando un Gobierno en minoría tras la marcha de Avigdor Lieberman (qué personaje más tenebroso), plagado de escándalos económicos y sexuales. Qué pena. Con la buena gente que hay allá. Con la cantidad de israelíes honestos, currantes, inteligentes y deseosos de paz. ¿Cuándo encontrarán un gobernante en condiciones? Un día lo tuvieron y se lo cargaron. Desde dentro. Qué poca esperanza.


P.D: Sin salir de Israel pero en un tono más frívolo, os envío un vídeo para que veáis como es Jerusalén nevado. Ay, quién estuviera por allá. Shalom, hermanos. Ah, y la foto del señor Olmert se la he robado a AFP.

Nos hacemos viejos

Yo por lo menos. No sé vosotros. No es malo ni bueno si sabemos conservar las ganas, la energía, la inocencia, el entusiasmo. Pero es real. El marcador va sumando, aunque como dice mi amigo Borja, recién cumplidos los 27, "nos quedan muuuuuuuuuchas cosas por delante como para estar tristes". Sin embargo, ya tenemos lo suficiente recorrido como para que de vez en cuando nos asedien los fantasmas pasados. Todo esto viene a que anoche tuve una sesión de regresión a los 16 oyendo el nuevo disco de Pedro Guerra. Y que la entrevista que Gemma Nierga acaba de hacerle en La Ventana me ha devuelto esa sensación. A este cantor canario, grandísimo, lo conocimos con Golosinas, cuando cantaba cosas que nos eran más cercanas (por ideología, por sentimiento, por edad). A grito limpio me he dejado mil veces la voz con El marido de la peluquera, por ejemplo. Después lo seguimos compartiendo su senda, entendiendo sus luchas, aplaudiendo sus apuestas, como ese Hijas de Eva que tan poco sonó en las radiofórmulas y tan claro decía lo que hay que decir, o Bolsillos, otro grande.
En cambio ahora, ay, ha editado un disco hermosísimo en otra fase. Es un tipo de 40 tacos, con dos hijos, estabilizado, con menos neuras que entonces. Ha hecho una joya mesurada, tierna. Lo que me demuestra esa verdad tremenda de que el tiempo pasa y nos arrolla. El cantautor rebelde es ahora un padre respetable. Pero la oyente adolescente de entonces sigue necesitando letras más desgarradas y más rabiosas. Y con más conciencia y con más pasión. Puff, y eso que han pasado más de 10 años. En fin, que os compréis el disco. Sólo por "Corazón enfadado" (de enfado y de fado) merece la pena.

Conseguido

Mis más sinceras felicitaciones al Periódico de Cataluña. Sí señor. Después de la exclusiva compartida de Capa han logrado el más difícil todavía: dar con uno de los protagonistas de sus imágenes rescatadas. Se llama Xavier Camps y lo tenéis en el siguiente enlace. Están contando la historia mejor que nadie, de principio a fin, como si fuera un buen folletín. Un filón que están sabiendo explotar con maestría. No hay más que repasar el resto de la prensa nacional para ver que van con más de una cabeza de adelanto. Un gran trabajo.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=478809&idseccio_PK=1026

martes, 29 de enero de 2008

Cronistas de infantería


La noticia es del viernes, pero por unas o por otras se me olvida siempre colgarla. Anabel Díez, de El País, ha sido galardonada con el Premio Luis Carandell (otro muy grande) a la mejor cronista parlamentaria. Josefa Díaz, de la Cope, ha sido elegida la mejor cronista senatorial. Los premios los entrega precisamente la Asociación de Periodistas Parlamentarios. A la compañera de la Cope, lo siento, la conozco lo justo, pero a Anabel Díez la sigo de lejos. Es la firma referente, esa que buscas, que lees, porque es garantía de buena pluma, orden, claridad, seriedad. Fiable sería la palabra que mejor la define. Y sencilla, me dicen los que la conocen bien. Yo no tengo el gusto más que de haber compartido con ella tres o cuatro mítines de ZP. Lo bueno de esta mujer es que no es de esos columnistas que marcan dogmas. No. Es periodista. Así la citan en su diario. Sin más etiquetas. Y así desde hace 25 años. Contándonos lo que les pasa a sus señorías. Todos los días. Eso tiene mérito. ¿Véis como aún queda gente buena en el gremio?


Debilidades

Con escepticismo y esperanza a partes iguales, así afronta la que suscribe la política. No, tranquilos, no voy a hablar de elecciones ni de peleas de precampaña. Sin embargo, sí voy a referirme a un político, uno de los pocos que me parecen íntegros, serios, de valía en este país. A lo mejor me puede que sea joven, que sea educado, amable, con pinta de tipo legal. A lo mejor me puede saber que ETA le puso una bomba bajo su coche y le arrancó una pierna. Y a lo mejor lo que me puede es que es guapo y que mi amiga Clara le quiere montar un club de fans. Todo es posible. Sea como sea, me gusta Eduardo Madina. Cómo aborda el debate (nunca grita!), cómo echa horas en el Congreso (ahora que lo veo doy fe) y no va sólo para votar, cómo es capaz de entender al de enfrente sin estridencias. El blog de Juanlu me llevó al de Javier Casal (http://juanlu.eltridente.org/archivos/2008/01/23/javier-casal-vuelve/), y el de Casal al de Madina. Benditos favoritos. Así he descubierto que el personaje político es además un chaval que comparte conmigo algunos gustos musicales, reflexiones, referencias cinematográficas. Un señor que adore a Tim Burton siempre será mi amigo. Aunque no todo sean coincidencias, ojo. Aquí va el blog, pues. Quién me iba a decir que os iba a recomendar a un político. Pues sí. Pero es diferente. Ahí va.

lunes, 28 de enero de 2008

El tesoro más grande del mundo


Ni en los mares del Sur, ni en el Caribe, ni en Perú. Que deje de buscar el Odissey. El mayor tesoro del mundo estaba en México en una caja de lata. Y no son doblones de a ocho, sino clichés de humildes fotografías. De la Guerra Civil española. De Robert Capa, su amada Gerda Taro y su compinche Chim Seymour. 68 años han estado ocultas, escondidas. Abrir esta mañana El Periódico de Cataluña, único diario mundial que junto a The New York Times ha tenido acceso al material original, ha sido una inyección de adrenalina. De golpe el negro lunes se convirtió en luminoso.

La historia no puede ser más sencilla: en 1940 las fotos llegan a México en 127 rollos guardados en tres cajas, en manos del general Francisco Javier Aguilar González, entonces diplomático en Francia. Allí hizo amistad con Capa, que le cedíó el material para protegerlo de los nazis. Muerto el general, su familia se vio con tres cajas de imágenes antiguas, de una guerra de Europa muy lejana. No supieron lo que hacer con ellas. Ni lo que valían. La cineasta Trisha Ziff localizó las cajas a través de los descendientes de Aguilar y les puso en contexto: tenían en sus manos un pedazo de la mejor fotografía, la memoria del corresponsal más grande del mundo y de los que estuvieron con él. El mes pasado los clichés llegaron finalmente al Centro Internacional de Fotografía de Midtown Manhattan, que fundó el hermano de Capa, Cornell. La propiedad de los negativos ya ha vuelto a la familia Capa, tras años de negociaciones con los herederos del general Aguilar, cuenta The New York Times. Mi André se murió en Indochina pensando que todo el esfuerzo gastado quedó en nada, que ese material se había perdido para siempre. Que los nazis lo habían quemado. Y ahora nos encontramos con la bendición de esta maleta mexicana que nadie conocía. Es como encontrar otra pirámide de Gizé, es como arrancar a la tierra otro cachito de los documentos del Mar Muerto, es como cazar al vuelo un verso perdido de Quevedo que anda rondando una librería descuidada de Madrid. Me importa un pimiento que me llaméis exagerada. Es Capa. Es Friedman. Y es Gerda. Con los amores una nunca puede ser objetiva. Nunca nunca nunca.

Os dejo un puñado de enlaces y, sobre todo, el correo y el teléfono que han dispuesto en El Periódico para tratar de encontrar a los protagonistas de las fotos de Capa en Barcelona. Ya que nunca le pusimos nombre a la pareja de milicianos que se come con los ojos en plenas Ramblas ni a la niña triste que descansa sobre su maleta antes de cruzar a Francia, a ver si identificamos al niño de más arriba. Sería el colmo ya...

CORREO ELECTRÓNICO: online@elperiodico.com
TELÉFONO: 93 484 37 58






domingo, 27 de enero de 2008

Lo decía el sabio de Mágina...

"Es imposible ser feliz un domingo por la tarde". Verdad como una catedral. Lo firma don Antonio Muñoz Molina. Todo se agrava si hay nubes, si no tienes plan, si el ordenador se cuelga, si tus amigos trabajan y están lejos, si eres libre y, por eso mismo, pasas frío, si tienes la cabeza en otro sitio (en Gaza, en Lisboa, por ejemplo), si sabes que la tarde gris es el preludio de un lunes negro. Canalla este domingo. Y ahora mi vecina la azafata (sí, chicos, tengo una vecina mu apañá azafata de vuelo) va y me pone a Ismael Serrano. Desesperación absoluta. Qué recuerdos. Menos mal que en este piso de prestado no hay pastillas para dormir. Es la maldición dominguera. A ver si pasa ya.

Zweig en el Reina Sofía

«Considero lo mejor concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta Tierra era la libertad personal». Con esta reflexión el escritor austríaco Stepan Zweig se despedía en una carta antes de suicidarse, en la localidad brasileña de Petrópolis, junto a su mujer, Charlotte Elisabeth Altmann, el 22 de febrero de 1942. La muerte del célebre escritor, autor de obras como «Carta a una desconocida» o «El jugador de ajedrez», despertó el interés del director carioca Sylvio Back y recreó «su última semana de vida, no su obra» en la película «Lost Zweig», estrenada en el Reina Sofía dentro del ciclo de audiovisuales «Braaaasiiiil», que se organiza con motivo de la presencia del país suramericano como invitado en ARCO. Las razones del suicidio «La mejor metáfora de la muerte es el suicidio, un acto insondable del que no se pueden conocer las razones», explica Back, que ha basado su filme en el libro del periodista Alberto Dines «Morte no paraíso». Por lo tanto, «Lost Zweig» no pretende explicar el suicidio del escritor, sino «representar la libertad poética, las conversaciones con periodistas y amigos de los últimos días de su vida. Por ello, en el ambiente de la película se percibe una despedida, ya que no fue un acto de un loco, fue una muerte poética muy premeditada». Y aunque no es posible saber los motivos que llevaron al escritor a un final tan drástico, sí es cierto que Zweig llevaba muchos años «profundamente preocupado por la situación cultural y social de la Europa de la II Guerra Mundial, llegando a creer que el nazismo se extendería por todo el planeta», reconoce el director brasileño, y añade que «fue un claro antecesor de la modernidad, porque en los años 30 ya hablaba de una Europa sin fronteras, de ahí su importancia en la actualidad». El exilio Stefan Sweig era «un humanista, demócrata, pacifista y antimilitarista», unas convicciones que, unidas a su origen judío, motivaron su exilio, que lo llevó primero por Europa, a ciudades como Londres y París, para terminar su periplo en Brasil, «un país que le encantó» en palabras de Back y en las propias de Zweig, extraídas de su carta de suicidio: «Cada día aprendí a amar más a este país, y en ninguna parte me hubiera dado más gusto volver a construir mi vida desde el principio, después de que el mundo de mi propia lengua ha desaparecido y Europa, mi patria espiritual, se destruye a sí misma». Con esta desoladora perspectiva terminó su vida uno de los más importantes escritores austríacos, que yace en un cementerio católico brasileño, a pesar de ser judío, junto a la mujer que también le acompañó en este último viaje. La proyección de esta película en España forma parte del ciclo audiovisual «Braaaasiiiil» que el Museo Reina Sofía dedica a este país. Presentada esta semana, la cinta se proyectará dos veces más los días 2 y 22 de febrero. Además de «Lost Zweig», en este ciclo se podrán visionar las también brasileñas «Brasil: a revolução tropicalista», de Dominique Dreyfus, y «A vida é um sopro», de Fabiano Maciel. Para completar la oferta cultural, la programación incluye un ciclo de vídeo bajo el título «Paisajes»; «performances» de Michel Groisman y Beth Moysés, y un concierto de Jorge Antunes. El ciclo finalizará el 29 de febrero.