El Washington Post ha censurado durante dos días seguidos la tira de Doonesbury, uno de sus humoristas de cabecera, porque el dibujante -pobre tonto, pobre iluso- se dedicó a sacarle los colores al rotativo haciendo guasa de sus despidos. Tijera se mete en todos sitios, pero que lo hagan los maestros, ay, duele más. Ni la rectificación lo apaña.
8 comentarios:
Compañera,estamos quedando el sábado 7 de marzo en el Café Corner de Viapol a las 12:00 para organizar esa gran sentada. Sorprendentemente, la gente se está moviendo, más allá de la solidaridad simbólica de unirse a un grupo en 'feisbuk'. A ver en qué queda todo. Avisada quedas y te emplazo a que avises a tu gran tropa para esta nuestra batalla por la dignidad profesional.*
¿Hasta en tu periódico hay tijera?
Creo que sólo es un detalle. Lo que me preocupa de verdad es la censura diaria, de la que no nos enteramos, y sobre todo, la autocensura que aplicáis los periodistas. Siempre tengo la sensación de que leo, oigo, veo cosas parciales, y no sólo porque sea imposibble colocar todas las noticias del mundo en primera plana.
Gracias por el aviso, Miguelito. (Mario, qué malo eres)
No sé de qué te sorprendes, porque todos, como bien dices, lo hacen. Y nosotros (ya lo sabes) más
Mario, TODOS ES TODOS
Y en los organismos oficiales, Mario, la función del periodista queda arrugatida, en su mínima expresión... Viva el tijeretazo
Las bitácoras son libres, compañeros. En el resto de medios, hay que saber leer. Cuando queremos decir algo, te garantizo que acabamos diciéndolo.*
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